Casa castañuelos

Casa Castañuelos: reformar sin invadir el paisaje, vivir mirando a la montaña

  • CLIENTE Diego y Ana
  • FECHA 2025
  • TIPO DE PROYECTO Reforma con interiorismo

 Hay casas en las que el “wow” no se construye dentro. Está ahí fuera, esperando. En Casa Castañuelos el efecto lo pone Sierra Nevada: la nieve en las cumbres, el cambio de luz, el silencio. La casa ya estaba. El paisaje también. Lo difícil —lo verdaderamente difícil— es la mirada.

Porque no basta con tener vistas: hay que saber dónde y cómo mirar para que el paisaje entre. Para que se convierta en protagonista sin convertir la casa en un escaparate. Ese trabajo, cuando se hace bien, parece obvio. Como si siempre hubiese tenido que ser así. Y ahí está el arte.

DyA llegaron con una necesidad muy clara: adaptar su hogar a una familia que crece. Estamos en un entorno protegido, en pleno corazón de Sierra Nevada, y la vivienda se encuentra en régimen de Asimilado a Fuera de Ordenación (AFO). Por eso la intervención se entiende desde la prudencia: actuar en el interior, mejorar habitabilidad y confort, sin modificar la geometría de la casa.

El punto de partida: una vivienda pequeña con un paisaje inmenso

Las dimensiones eran contenidas, y la organización original encerraba el espacio común. Cocina, comedor y salón existían, sí, pero no estaban conectados con lo más valioso del lugar. Y cuando el metraje aprieta, cada giro de más, cada tabique innecesario y cada rincón mal resuelto se notan el doble.

Aquí el proyecto se plantea como una cirugía: no hacer “más casa”, sino hacerla mejor. Reordenar, despejar circulaciones y devolverle al día a día una sensación que estaba fuera… pero no entraba.

Planta baja: abrir el corazón de la casa al paisaje

La planta baja se transforma en un espacio común más fluido, más luminoso y más conectado con el exterior. La idea no es tirar tabiques por impulso: es enmarcar las cumbres, domesticar la luz, hacer que el salón mire donde debe mirar.

Y en esa operación aparecen gestos que definen la identidad del proyecto:

  • Un muro de piedra que se recupera y se potencia, como memoria material del sitio.

  • Un pavimento continuo de base cementosa que unifica visualmente y amplía.

  • La madera como herramienta de orden: organiza, oculta lo necesario y enmarca vistas sin ruido. La cocina se integra, y el paso hacia la escalera se resuelve con una puerta oculta, limpia, casi invisible.

  • Un comedor pensado para aparecer solo cuando hace falta: se recoge bajo la península para liberar espacio cuando no se usa. En una casa pequeña, eso es lujo real.

La casa se convierte en mirador… pero también en refugio.

Iluminación: funcional cuando toca, escenográfica cuando importa

La luz artificial se trabaja por escenas. Una base funcional para vivir cómodo, y una capa escenográfica para los momentos: luces tenues de guía, acentos donde hacen falta, calidez para que la casa abrace. Es el tipo de decisión que no se explica, se siente.

Planta alta: compartir el aire, respetar la cubierta, ganar ligereza

Arriba había un condicionante precioso: una cubierta de madera existente que merecía quedarse. En lugar de ocultarla, el proyecto la convierte en protagonista.

Para respetar ese techo y mantener una sensación de continuidad, se plantea una compartimentación ligera: tabiques de madera con vidrio traslúcido, con ritmo de listones, sin llegar al techo. Aquí la vivienda apuesta por un modo de habitar más abierto y luminoso: se comparte aire, se gana amplitud y se deja que la casa respire.

Esto no va de “quitar intimidad”. Va de priorizar lo que esta vivienda, en este lugar, pide a gritos: luz, ligereza y conexión con el entorno. Y aun así, cada espacio se diseña para sentirse propio, cálido y amable.

En esta planta se desarrollan:

  • Un dormitorio infantil con soluciones compactas y zonas de estudio orientadas a la montaña.

  • Un dormitorio principal pensado como calma, con una base continua de madera que ordena, amplía almacenamiento y elimina lo superfluo.

  • Un baño que sigue la misma lógica material, con bañera y posibilidad de ducha.

Además, tanto el dormitorio principal como la planta alta se abren a un espacio exterior con vegetación para vivir el paisaje de forma tranquila, sin invadirlo, como quien se sienta a mirar y deja que el lugar haga el resto.

La iluminación en planta alta sigue la misma filosofía que abajo: funcionalidad bien resuelta y capas cálidas que acompañan sin deslumbrar.

 Eficiencia y confort: una envolvente que cambia la vida diaria

En viviendas antiguas de montaña, el confort suele ser una batalla: frío que entra, calor que se escapa y consumos que suben. Aquí la mejora se trabaja desde lo esencial: la envolvente.

Se plantea un aislamiento térmico por el exterior mediante sistema SATE, una solución de alta eficiencia que reduce pérdidas, estabiliza la temperatura interior y mejora el confort de forma muy perceptible. Para acompañar esta estrategia se propone un sistema de aerotermia y la incorporación de placas solares, buscando reducir consumos y hacer la casa más respetuosa con el entorno.

No es solo “ser más eficiente”. Es estar bien dentro, sin pelearse con el clima.

Interiorismo y mobiliario a medida: precisión de ebanista

En Casa Castañuelos, el interiorismo no es decoración. Es funcionamiento. Cada pieza se diseña para optimizar cada centímetro, para que la casa se adapte a DyA y no al revés.

Hay un trabajo de detalle artesanal: muebles que ordenan, elementos que esconden, piezas a medida que liberan espacio y hacen que todo parezca sencillo. Pero no lo es. Es precisión. Es oficio. Es esa arquitectura que, cuando se ve terminada, parece que siempre debió existir así.

El verdadero “wow”: una mirada sensible

La casa ya estaba. El paisaje también. El salto lo da la mirada: comprender el entorno, leer la luz, decidir qué se enmarca y qué se deja en silencio. Hacer que la montaña entre, sin invadirla. Conseguir que el resultado parezca fácil, aunque sea un trabajo complejo.

Ese es el tipo de proyecto que nos interesa: cuando el lugar manda, y la arquitectura aprende a escuchar.

Si tienes una vivienda con potencial —por el paisaje, por la luz, por el sitio— pero sientes que por dentro no está a la altura de lo que podría ser, lo primero no es derribar: es mirar.

Si quieres, cuéntanos tu caso. Te diremos cómo miraríamos tu casa, qué haríamos protagonista y qué decisiones pueden transformar tu día a día sin necesidad de “hacer más”, sino de hacer mejor.

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