Casa realengo

Casa Realengo. Una reforma para mirar el mar

  • CLIENTE A
  • FECHA 2025
  • TIPO DE PROYECTO Reforma

Cuando A nos llamó, no buscaba “una reforma”. Buscaba algo más difícil: comprar una casa con potencial y convertirla en una casa con sentido. La visitamos como se visitan las cosas importantes: con ilusión, con dudas razonables y con esa pregunta que nadie dice en voz alta pero todos sienten: “¿De verdad se puede transformar esto en lo que imagino?”

A simple vista, era fácil enamorarse: un dúplex en la Costa Tropical de Granada, dos terrazas y una bahía que regala atardeceres que deberían venir con banda sonora. El problema era más silencioso y más común de lo que parece: una mala distribución puede apagar incluso la mejor vista. La vivienda aprovechaba poco la luz natural, y la escalera —pieza clave en cualquier dúplex— te hacía subir mirando una pared, como si el mar estuviera castigado a ser un “después”.

El reto
Reordenar una vivienda mal distribuida para cumplir un programa exigente y ambicioso:

  • 4 dormitorios

  • 4 baños

  • lavadero

  • salón, comedor y cocina

  • terrazas para disfrutar del exterior y las vistas

Y hacerlo con una idea clara: que la zona de día fuera la gran protagonista, abierta al paisaje, a la luz y a la vida social que A quería para esta casa.

La estrategia: dos mundos bien pensados
En una vivienda con vistas así, la distribución no es un plano: es una declaración de intenciones.

Zona privada (calma y funcionamiento)
Concentramos circulaciones y organizamos una zona más íntima para tres dormitorios, tres baños y el lavadero. El objetivo era claro: eficiencia, orden y privacidad. Menos pasillo “por costumbre” y más metros útiles donde de verdad importan.

Zona pública (luz, vistas y vida)
Abrimos por completo el salón–comedor–cocina hacia el mar. Aquí la vivienda deja de ser “un dúplex con terrazas” y se convierte en un mirador habitable: un espacio continuo donde la luz natural entra, se desplaza y cambia durante el día, y donde la casa acompaña lo que AM quería vivir.

La escalera: de pasillo a escultura
La intervención más simbólica fue también la más transformadora. En lugar de mantener una escalera encerrada en un recorrido sin emoción, diseñamos una escalera que funciona como pieza escultórica y como tamiz de luz. ¿Qué significa “tamiz de luz”? Que no solo conecta plantas: deja pasar la luz, la filtra y la convierte en atmósfera. Y, además, reorganiza las visuales: desde el salón, la escalera está siempre presente como elemento central, ligero, casi flotante.

A nivel constructivo, planteamos una escalera sin tabicas (sin contrahuella), con peldaño volado: una llanta de acero que aporta estructura y una huella de madera que suma calidez. El efecto es inmediato: ligereza visual, sensación de amplitud y una manera de subir que cambia por completo la experiencia. Empiezas viendo cielo, y terminas viendo mar. Así, sí.

Planta alta: suite, terraza y atardecer en modo “sí, por favor”
Arriba reservamos el espacio más especial: el dormitorio principal con baño en suite y acceso a una terraza con jacuzzi. No es un lujo caprichoso: es una forma de usar la casa como se debe usar un lugar así. Atardecer, brisa y esa sensación de “esto era exactamente lo que quería” que no se compra, se diseña.

Interiorismo: el azul no es un color, es un guiño al paisaje
En Vivienda Realengo el interiorismo no compite con las vistas: las acompaña.

La paleta se construye alrededor de tonos azules y neutros cálidos, conectando interior y exterior sin forzar nada. La cocina se planteó con un laminado azul que aporta personalidad sin saturar, y se equilibró con materiales y texturas que suman calma.

Piezas a medida: la mesa como centro social
La mesa principal se diseñó y fabricó específicamente para el proyecto: estructura metálica y sobre de madera. En una vivienda pensada para la vida social, esta pieza no es decorativa; es el lugar donde ocurren las cosas. Las sillas se eligieron con un criterio muy claro: calidez y ligereza visual, para no restar protagonismo a lo que realmente manda en este espacio (la vista, la luz y un sofá generoso preparado para reuniones largas).

Arte y detalles con intención
Hay un gesto decorativo que se convirtió en firma: una composición de tres peces, con iluminación pensada para que por la noche cobren protagonismo. No es “poner cuadros”: es crear escenas. De día, el mar real. De noche, el mar interpretado.

Iluminación artificial: funcional y escenográfica (sin deslumbrar, sin cansar)
En este proyecto trabajamos la iluminación con doble objetivo:

Luz general funcional
Para el día a día: cocinar, limpiar, moverse con comodidad. Aquí manda la uniformidad y el buen reparto de niveles lumínicos.

Iluminación escenográfica
Para vivir la casa, no solo verla. Creamos diferentes escenas con luz indirecta, líneas de guía, puntos de acento y haces controlados. La temperatura de color se mantuvo en cálidos confortables, buscando una atmósfera íntima y amable. El resultado: puedes moverte por la vivienda sin sentirte “en un escaparate”, con una luz que acompaña, no que grita.

Valor y control: una inversión con cabeza (y con corazón)
Aunque A no planteaba la vivienda como producto de venta, una reforma inteligente también protege el valor de mercado. Ajustamos decisiones y calidades para revalorizar el inmueble sin sacarlo de los rangos razonables de su entorno. Traducido: diseño potente, sí; pero con criterio, para que cada euro tenga sentido.

Resultado
Casa Realengo pasó de tener “vistas espectaculares” a ser una vivienda que vive de cara al mar. Una reforma integral donde la distribución se volvió aliada, la escalera se convirtió en el corazón de la casa y la iluminación terminó de coser la experiencia.

Porque al final, de eso iba todo: de que A no comprara solo un dúplex con terrazas, sino un lugar donde el atardecer no fuese un invitado ocasional, sino parte de la vida diaria.

Si estás valorando comprar una vivienda “con potencial” y quieres verla antes de tomar la decisión, hacemos exactamente eso: ayudarte a leer lo que una casa puede llegar a ser. Y convertirlo en un proyecto real, bonito y habitable.

casa realengo, una reforma integral que hace que el mar entre en casa

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